Clima de represión mantiene estancado al Turismo

Gasto por dia de turistas, caida del sector turismo NIcaraguaEl Gobierno ha anunciado con bombos y platillos que la temporada de cruceros ha comenzado en Nicaragua. Los medios oficialistas pintan la escena bellísima: viejitos cheles bajándose de los cruceros, muchachas en trajes típicos bailando con una sonrisa de oreja a oreja y operadores turísticos chichineando a los pasajeros para llevarlos a los destinos que prometen paradisíacos.

Los turistas que bajaron de barcos en este 2018 han sido los más fotografiados de la historia en Nicaragua. Para el Gobierno, y en particular el INTUR, se trata de vender una imagen de normalidad. Que los viejitos cheles que no han venido miren a través de sus medios de comunicación oficialistas que los extranjeros pueden andar sin problemas en Nicaragua.

Sin embargo, la realidad dista mucho de la fantasía que pretende vender el régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo. Nicaragua no está normal y lo confirman los cientos de negocios turísticos cerrados en ciudades como San Juan del Sur, Granada, Masaya y León, las ciudades más visitadas del país.

El COSEP comunicó en junio que Nicaragua ha dejado de recibir 600,000 visitantes al menos hasta el mes de septiembre. El recuento de los daños de la represión gubernamental no para allí. Son 60,000 empleos los que los nicaragüenses perdieron por la pésima imagen que proyectó el gobierno a través de sus hordas de paramilitares. Y a todo eso debe sumársele la mano de obra que ha tenido que emigrar tanto por la falta de empleo como por la represión directa que pudieran sufrir.

El mismo Banco Central de Nicaragua afirmó que el “el sector turístico ha sido el más afectado, con una pérdida de 231 millones de dólares”. En general el sector turismo en Nicaragua quedó severamente dañado con la represión del Estado contra sus ciudadanos.

Las acciones represivas contra manifestantes, la criminalización de protestas, los presos políticos y la represión armada son las imágenes que han recorrido el mundo. Y lo peor es que el Gobierno sigue ejecutando ese tipo de maniobras para intentar someter la voluntad popular. Es la venta de la paz al exterior y el plomo a lo interno.

Al Gobierno se le escapa que hoy la principal fuente de información mundial no son los medios de comunicación. Sino lo viral, las redes sociales y los sitios colaborativos e independientes. Querer promover la paz unilateral no le va a funcionar al estado.

Turistas de crucero son una pequeñísima parte del pastel

Los turistas que vienen en crucero son una pequeñísima parte del pastel que hasta el año pasado conformaban la gran canasta del Turismo. Según datos del mismo INTUR (del 2016) un turista de crucero gastaba en promedio 97.2 dólares si arribaba a San Juan del Sur. Mientras que los que arribaban a Corinto gastaban en promedio 32.8 dólares.

Según el Gobierno, durante la temporada de cruceros arribarán un máximo de 80 cruceros en el año. Suponiendo que estos lleguen a San Juan del Sur (que es donde se registra el mejor gasto promedio), y que al menos unos 100 turistas desembarquen de cada crucero, entonces se tendrán unos 8000 turistas de crucero durante la temporada. Eso por los 97.2 dólares de promedio nos dará un ingreso por de (dólares más, dólares menos) 800,000 mil dólares. Ni siquiera un millón de dólares en consumo. (Datos de gastos fueron tomados de artículo de INTUR).

Recuperación del turismo vendrá con la paz verdadera

El trabajo para recuperar el turismo pasa por primero alcanzar los acuerdos necesarios para restablecer el estado de derechos y la senda democrática. Las campañas de publicidad que el Gobierno intenta promover serán un gasto estéril, si no hay cambios significativos en la realidad del día a día nicaragüense.

Si el Gobierno no se sienta a establecer las bases de un Diálogo real, que permita retomar la posibilidad de una Nicaragua democrática y de rescatar las bases que impulsaron el turismo, no habrá ninguna recuperación.

El Turismo era uno de los rubros que apuntaba a crear un cambio gigantesco en Nicaragua. Ni los proyectos faraónicos como el supuesto Canal, ni la refinería que quedó en sueño, han tenido el impacto que venía teniendo el turismo en el país, hasta que el 18 de abril el Gobierno mandó todo al saco de la basura.

Add a Comment

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *