Sesión ONU: la dictadura al desnudo

En todas las Américas el reino de terror del Comandante y Rosario Murillo era ya de sobra conocido. La acertada documentación, hecha por la CIDH y organismos de Derechos Humanos Nicaragüenses, de la represión que el pseudo-gobierno de la pareja presidencial perpetró contra los ciudadanos fue la piedra angular para que la dictaduro quedara al desnudo en el continente americano.

La voz del continente durante las sesiones de la OEA fue casi unánime. Todos los representantes de la América condenando a un gobierno dinástico y autoritario, dictatorial y soberbio. Excepto los camarillas de siempre, Venezuela y Bolivia, cuyos gobiernos también tienen han hecho de las suyas en sus propios países.

Esa fue la primer condena internacional del binomio en el poder de Nicaragua (Ortega – Murillo). Pero hoy fue puesta otra piedra en la base que se debe construir para poder seguir dando a conocer las atrocidades de este gobierno. O mejor dicho, de esta dictadura.

La dictadura al desnudo

Una dictadura se forma cuando todos los poderes de una nación se concentran en un sólo individuo, o en un grupo selecto de individuos. Hoy en Nicaragua, el poder se concentra en Daniel Ortega y Rosario Murillo. Ambos controlan todo. El Poder Electoral con sus magistrados títeres, el Poder Judicial con sus magistrados que dictan la justicia que les conviene, el Poder Legislativo a través de sus diputados aprieta-teclas que firman y promulgan leyes que los caudillos les indican y el Poder Ejecutivo compartido por la pareja gobernante. ¿Hay una dictadura en Nicaragua? Si analizamos lo anterior, es una pregunta retórica.

La dictadura bicéfala Ortega – Murillo ha existido desde que Ortega regresó al poder ejecutivo en el 2007. Es de sobra conocido cómo fue que su compañera de vida fue ganando los espacios, negociando la famosa acusación por violación que Zoilamérica Ortega Murillo hizo contra su padrastro. Fue el punto de partida para que la hoy vicepresidente comenzara a reclamar su cuota de poder y a perfilarse como la sustituta de Daniel Ortega al frente del partido FSLN.

La voz angelical de “la compañera” nos declamaba todos los mediodías las maravillas del poder ciudadano de los dos principales ciudadanos del país; los avances del buen gobierno, que era bueno solo para ellos y sus socios empresarios y los grandes alcances en la restitución de derechos que nos habían quitado los malvados gobiernos liberales, culpables de todo mal pasado, presente y futuro. La voz maternal, angelical, quasi-divina de Doña Rosario nos pintó siempre el impoluto mundo de amor, reconciliación, paz, soberanía, cariño, respeto y cualquier otro adjetivo benévolo para describir lo que para ellos era el país de las maravillas.

Por supuesto, no habían voces que contradijeran lo que la Compañera afirmaba. Si había alguna, rápidamente los ángeles rojinegros de la Juventud Sandinista salían a silenciar y neutralizar cualquier protesta. Salvo los periodistas independientes, nadie en el paisito se atrevía a señalar que hubiese algo malo con el gobierno de Don Daniel y Doña Rosario.

Hasta que un día, un 18 de abril, luego de un decreto que reformó la Ley de Seguridad Social que dejó inconforme a la mayoría de la sociedad, un grupo de personas salió a protestar por la forma autoritaria con que se emitió el decreto. Pero también porque ese decreto afectaba a uno de los grupos menos favorecidos del país: los pensionados. La respuesta del régimen fue la prevista: mandar a vapulear a las voces contrarias y que éstos se retiren con el rabo entre las piernas.

Pero esta vez las voces contrarias no se callaron. Esta vez fue la generación en la que Nicaragua ponía menos esperanzas la que se levantó. Fue la generación wifi, la generación 4G, la generación de los smartphones, la que le dio una lección al resto de los ciudadanos nicaragüenses. Jóvenes de casi todas las universidades se rebelaron y pagaron su rebeldía con sangre. El 18 de abril fue el día en que la dictadura quedó al desnudo. Y todo quedó evidenciado cuando la voz angelical de la Compañera dio paso a un discurso desesperado, descontrolado y violento, lleno de epítetos contra los que opinan contrario a sus ideas.

El guión que tiene el régimen es eliminar cualquier adversario. Murieron los primeros muchachos universitarios y la pareja presidencial y su grupo selecto de “asesores – operadores” creyó que con eso las protestas cesarían. No midieron bien que el malestar inicial por el decreto del seguro social se transformaría en un hartazgo total de los nicaragüenses. A los estudiantes se unieron todo tipo de ciudadanos. Todos se manifestaron contra el Gobierno, porque sencillamente el Gobierno asesinó jóvenes estudiantes. Por mil veces que el Gobierno intente cambiar esa versión inicial, no lo conseguirán.

El gobierno siguió reprimiendo, mejor dicho siguió matando. “Nos faltan 63” era la consigna que los nicaragüenses repetían en las marchas en protestas por los asesinatos. Y después de esas 63 muertes el Gobierno accedió a participar en un Diálogo para ganar tiempo. Mientras los representantes del Gobierno bloqueaban cualquier progreso en el Diálogo Nacional, los operadores de la dictadura empezaron a conformar una estrategia aún más sangrienta si cabía. Empezaron a conformar grupos de fanáticos del régimen, los armaron y los entrenaron para matar, y con ellos se dedicaron a disolver los tranques que la población había levantado como protesta.

Antonia Urrejola y Paulo Abrao, lideraron equipo de la CIDH que documentó violaciones de derechos humanos en Nicaragua
Antonia Urrejola y Paulo Abrao, lideraron equipo de la CIDH que documentó violaciones de derechos humanos en Nicaragua

La cifra de muertos siguió subiendo. Fue tan escandalosa que ahora sí llamó la atención de los organismos internacionales. Especialmente fue clave el ingreso de una comisión de la CIDH que documentó las primeras muertes. Pero que también tuvo presencia durante los días más sangrientos de la represión que el régimen desató sobre la ciudadanía. La evidencia acumulada por los organismos nacionales de derechos humanos fue verificado por organismos internacionales de derechos humanos, y de allí fue presentada en contundentes informes en sala plenaria de la OEA.

Por supuesto, la OEA, con mayoría absoluta condenó las acciones del régimen Ortega – Murillo. Pero esa condena significó poco o nada para la pareja gobernante. Su control absoluto del poder les permitió suprimir y reprimir nuevamente las voces opositoras. Cuando los asesinatos fueron ya demasiado evidentes la modalidad de represión pasó de usar las armas físicas a utilizar la maquinaria legal para criminalizar a los que protestan. La Asamblea Nacional publicó una ley “a la carrera” para que cualquier manifestante pueda ser considerado “terrorista”, la Policía orteguista empezó a cazar a los líderes protestantes y la Fiscalía los acusó rápida y expresamente. Pero aún más expresos han sido los juicios a la carta del sistema de justicia.

Una delegación del Alto Comisionado de los Derechos Humanos de la ONU que estuvo en el país, bastante silenciosa al inicio, publicó un contundente informe a inicios de agosto que significó otro golpe a la dictadura. El informe responsabiliza directamente al Gobierno por graves violaciones de derechos humanos, tales como ejecuciones extrajudiciales, detenciones y encarcelaciones ilegales y tortura, incluyendo violaciones sexuales como forma de tortura. En fin, el informe retrata perfectamente el sadismo, el cinismo y la violencia de la represión en Nicaragua. Y todas esas características de la represión son reflejo del pensamiento de ese binomio conformado por Daniel Ortega y Rosario Murillo. Dos psicópatas en el poder y con sed de poder perpetuo.

Misión OACNUDH tuvo que abandonar el país por “invitación” del gobierno de Nicaragua

Producto de ese severo informe para la dictadura de Ortega y Murillo, el Gobierno decidió dar por concluida la misión del Alto Comisionado de Derechos Humanos. Lo que todos entendieron como una expulsión del país de ese organismo.

El Mundo ya conoce a la dictadura

Pero esa expulsión de la misión OACNUDH fue una estrategia, nuevamente, torpe del Gobierno. El día de hoy 05 de septiembre 2018 el tema de la situación en Nicaragua fue abordado por el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas. Probablemente porque la expulsión de una misión internacional como la de la OACNUDH es considerada una ofensa grave para el organismo. Aunque países como Rusia, Bolivia, Etiopía y Kazakstán no estuvieron de acuerdo con que la situación nicaragüense fuera discutida en ese foro, la mayoría sí aprobó la introducción del tema en esa instancia. Sobre todo por la gestión beligerante de la presidenta del Consejo de Seguridad Actual, la embajadora Nikki Haley.

Más allá de aprobaciones y desaprobaciones, lo cierto es que el tema llegó a niveles internacionales donde la dictadura Ortega – Murillo queda al descubierto. Fue vital la intervención de Gonzalo Koncke, Jefe de Gabinete de la OEA. Expuso el informe que la CIDH hizo sobre la situación de Nicaragua, tan demoledor como el de la Oficina del Alto Comisionado de Derechos Humanos, y trazó una ruta para lograr la solución: “Paz (cese a la represión y violencia), justicia (buscar la verdad) y elecciones”.

Félix Maradiaga en Consejo de Seguridad ONU

Pero para los nicaragüenses fue tan o más importante la intervención de Félix Maradiaga, líder de la sociedad civil y víctima de la violencia del régimen. Maradiaga dio los detalles de la cruenta represión del gobierno de Ortega y Murillo. Fue detallando cómo fue que surgió la protesta, cómo respondió el gobierno y cómo continúa en su espiral de violencia unilateral. A pesar de que el régimen intento boicotear la intervención de Félix Maradiaga, este matagalpino habló por toda Nicaragua.

Los medios oficialistas hablan de una victoria en la ONU. La pareja gobernante, como siempre, trata de crear su propia realidad, su propia versión, su propio universo paralelo. El gobierno tiene apoyo de regímenes totalitarios como Rusia, Venezuela y Bolivia. Pero el resto del mundo democrático ya conoce a la dictadura. Quizás ya la conocían, pero la sed de poder de Ortega y Murillo los ha llevado a instalarse en el podio de dictaduras asesinas a nivel mundial y en la historia de la humanidad.

Alfredo Strossner, Augusto Pinochet, Fulgencio Batista, Fidel Castro, Jorge Rafael Videla, Anastasio Somoza, Leónidas Trujillo, Manuel Antonio Noriega, Hugo Banzer, Carlos Castillo ya tienen nueva compañía en los libros de historia. Daniel Ortega y Rosario Murillo sí se quedarán, en las páginas de la historia, pero no a como ellos pensaban.

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